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Ir caminando al colegio: desde qué edad puede un niño cruzar solo

La respuesta más citada es diez años o más. Un experimento con cruces simulados explica por qué, y la razón no es que los niños no sepan mirar.

Tarde o temprano llega el día en que un hijo pide ir solo al colegio, o con los amigos, sin un adulto al lado. La pregunta de los padres suele ser por la edad. Lo que dice la investigación es algo más incómodo: cruzar una pista con tráfico exige habilidades que maduran tarde, y no basta con saberse las reglas.

Diez años o más

La Academia Americana de Pediatría lo resume en su página para familias, revisada en abril de 2026: por lo general, los niños no están preparados para cruzar la calle sin ayuda hasta los diez años o más. Es una orientación general, no una norma, y deja a cada familia la tarea de comprobar si su hijo está listo.

Un experimento de la Universidad de Iowa ayuda a entender el porqué. Los investigadores pusieron a niños de 6, 8, 10, 12 y 14 años, y a un grupo de adultos, a cruzar una calle con tráfico en un entorno de realidad virtual. Los de seis años fueron atropellados en el 8 % de los cruces, los de ocho en el 6 %, los de diez en el 5 % y los de doce en el 2 %. Solo los de catorce y los adultos terminaron sin un solo choque (Universidad de Iowa, abril de 2017).

Lo llamativo fue la causa. La mayoría de los niños elegía huecos entre carros del mismo tamaño que los adultos, así que juzgaban el tráfico razonablemente bien. Donde fallaban era en el momento de arrancar: salían más tarde que un adulto al pasar el carro anterior y se quedaban con menos margen al final del cruce. Los autores recomendaron enseñar paciencia y animar a los más chicos a esperar huecos todavía más grandes de los que elegiría un adulto.

Lo que piden las autoridades de tránsito

En Chile, la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito no fija una edad en sus consejos a las familias. Pide no soltar la mano del niño mientras caminan, llevarlo siempre por el lado de la vereda más alejado de la pista y cruzar solo por el paso peatonal o por cruces habilitados, respetando los semáforos.

El tamaño del problema explica la prudencia. La Organización Panamericana de la Salud calcula que en 2021 murieron unas 145.090 personas en siniestros de tránsito en las Américas, 14,09 por cada 100.000 habitantes, y que la proporción de motociclistas, peatones y ciclistas entre los fallecidos pasó del 39 % al 47 % entre 2009 y 2021 (OPS, seguridad vial).

Preparar el camino

La edad orienta, pero lo que decide es la práctica en el recorrido real. Algunas pautas que siguen de lo anterior:

  1. Hacer el trayecto juntos varias veces, primero con el adulto marcando el paso y después con el niño decidiendo dónde y cuándo cruzar mientras el adulto observa sin intervenir.
  2. Elegir una ruta con cruces semaforizados o con paso peatonal, aunque sea más larga.
  3. Practicar la espera. Que el niño diga en voz alta cuándo cruzaría y que el adulto le explique si ese hueco era suficiente, sobre todo en calles donde los carros van rápido.
  4. Empezar con un tramo corto y conocido antes de dejarle el camino completo.

Un niño que a los diez años todavía duda o se precipita no está atrasado. Necesita más práctica acompañada, y en el experimento de Iowa la habilidad siguió madurando hasta los catorce años.