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La posición lateral de seguridad, para enseñarla en casa

Es la maniobra para quien no responde pero respira con normalidad. Las guías de 2025 añadieron un detalle que la pone al alcance de un niño, aunque el adulto pese el doble.

La posición lateral de seguridad sirve para un caso concreto: una persona que no responde, o responde muy poco, pero respira con normalidad. Tumbada boca arriba, la lengua puede caer hacia atrás y un vómito puede terminar en la vía aérea. De costado, la boca queda hacia abajo y el aire sigue pasando. La Cruz Roja Española la indica, por ejemplo, después de un desmayo o de una convulsión.

Antes de girar a nadie hay que distinguir dos situaciones. Si la persona no reacciona y no respira, o respira mal, con boqueadas lentas y ruidosas, no se la pone de lado: se llama a emergencias y se empieza la reanimación. En el Perú, el SAMU del Ministerio de Salud contesta en el 106 y los bomberos en el 116. Tampoco se mueve a quien se ha caído de altura, ha recibido un golpe fuerte o viene de un choque. Con un traumatismo, la persona se queda boca arriba.

Qué ajustaron las guías de 2025

El Consejo Europeo de Resucitación publicó sus guías de 2025 en octubre de ese año. En primeros auxilios mantienen la posición lateral para estos casos y aclaran dos detalles que importan en casa. El brazo más cercano a quien ayuda puede quedar doblado o estirado, porque un ensayo con voluntarios no encontró diferencias de circulación ni de comodidad. Y cuando quien ayuda es mucho más pequeño que la persona en el suelo, las guías permiten empezar por la rodilla, lo que evita estirarse tanto para alcanzar el brazo del otro lado. Ese segundo detalle es el que hace posible la maniobra para un niño.

Los pasos, en el orden de las guías:

  1. Arrodillarse a un costado, con las piernas de la persona estiradas.
  2. Colocar el brazo más cercano en ángulo recto con el cuerpo, doblado o estirado.
  3. Cruzar el otro brazo sobre el pecho y apoyar el dorso de esa mano contra la mejilla del lado de quien ayuda.
  4. Tomar la pierna más alejada justo encima de la rodilla y doblarla, con el pie apoyado en el suelo.
  5. Sin soltar la mano de la mejilla, jalar de esa rodilla para girar a la persona hacia uno.
  6. Dejar la pierna de arriba con la cadera y la rodilla en ángulo recto, inclinar la cabeza hacia atrás y comprobar que la boca mira hacia el suelo.
  7. Revisar la respiración cada poco y no alejarse salvo para pedir ayuda. Si deja de respirar con normalidad, se la vuelve a poner boca arriba y se empieza la reanimación.

Practicarla con un niño

Para practicar basta con que un adulto se tienda en una alfombra, cierre los ojos y el niño haga la maniobra completa, desde hablarle en voz alta hasta comprobar que respira. Si el adulto es mucho más grande, el niño empieza por la rodilla, como permiten las guías, y comprueba en la práctica si logra girarlo. Si no puede, su tarea es llamar y vigilar la respiración. Los más chicos también aprenden. Un estudio publicado en 2009 en la revista Resuscitation dio cinco clases de primeros auxilios a niños de seis y siete años, con la posición lateral entre los contenidos, y los que las recibieron lo hicieron bastante mejor que un grupo sin formación.

Conviene ensayar también la llamada, que es lo primero que hará un niño de verdad: la dirección completa, qué pasó y si la persona respira.

Lo aprendido se pierde si no se repite. Para los adultos que quieran algo más que la práctica en familia, la Cruz Roja Peruana dicta un curso básico de ocho horas de primeros auxilios, reanimación y uso del desfibrilador.