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A Salvo

Educación en emergencias para familias y escuelas

Primeros auxilios

Primeros auxilios en la asignatura de Educación Cívica y Constitucional

Ayudar a quien está en peligro es un deber que el Código Penal ya exige. Enseñar a hacerlo bien encaja sin esfuerzo en una asignatura sobre ciudadanía.

A comienzos de 2012 el Ministerio de Educación anunció en el Congreso que Educación para la Ciudadanía dejaría paso a una nueva materia, Educación Cívica y Constitucional, con la condición de que estuviera libre de contenidos ideológicos. Más de un año después, la reforma que debe concretarlo, la futura LOMCE, sigue siendo un anteproyecto y todavía no ha llegado a las Cortes.

Mientras la ley se discute, queda abierta una pregunta práctica: qué debería aprender un alumno en las horas de una materia dedicada a ser buen ciudadano. Hay un contenido que difícilmente se puede tachar de ideológico y que tiene una utilidad inmediata: saber qué hacer cuando alguien a tu lado sufre un accidente o se desploma.

Un deber que ya existe

El artículo 195 del Código Penal castiga a quien no socorre a una persona desamparada y en peligro manifiesto y grave cuando podría hacerlo sin riesgo para sí mismo ni para otros, y también a quien, sin poder ayudar en persona, no pide auxilio con urgencia. La ley da por supuesto que cualquier ciudadano sabe, como mínimo, avisar y hacer algo útil mientras llega la ayuda. En la práctica nadie se lo ha enseñado a la mayoría.

Una asignatura que pretende explicar derechos y deberes tiene aquí un ejemplo perfecto de deber cívico, y además uno que se aprende practicando.

Lo que cabe en unas pocas horas

La formación básica en primeros auxilios no exige laboratorio ni personal sanitario en el aula. Con un maniquí, un teléfono de juguete y un profesor formado se pueden cubrir los gestos que más vidas salvan:

  • La conducta PAS: proteger, avisar y socorrer, siempre en ese orden.
  • Cómo llamar al 112 y qué datos dar: dónde, qué ha pasado, cuántas personas y en qué estado.
  • Cómo reconocer una parada cardiaca, una persona que no responde y no respira con normalidad, y cómo hacer compresiones en el centro del pecho.
  • Qué hacer con una persona inconsciente que respira: colocarla de lado para que no se ahogue.
  • Cómo actuar ante un atragantamiento y ante una hemorragia fuerte.

El ejemplo del accidente de tráfico ayuda a entender el orden. Lo primero es señalizar para que no haya un segundo atropello: luces de emergencia, chaleco reflectante antes de bajar del coche y aviso a los vehículos que se acercan. Cuando se escribió este texto se colocaban triángulos caminando por la calzada; desde el 1 de enero de 2026 en España se usa en su lugar la baliza luminosa V-16 conectada, que se coloca sobre el techo sin alejarse del coche. Después se llama al 112. Y a los heridos no se les mueve salvo que haya un peligro inmediato, como fuego, porque una lesión de columna puede agravarse; tampoco se le quita el casco a un motorista.

La casa, donde más falta hace

La mayoría de las paradas cardiacas fuera del hospital ocurren en el domicilio. Quien está al lado suele ser un familiar, y a veces un hijo. Un escolar que ha practicado compresiones con un maniquí sabe que no hay que esperar a la ambulancia para empezar, y que su trabajo es mantener el pecho en movimiento, con fuerza y a buen ritmo, hasta que alguien le releve.

Los expertos europeos en reanimación recomiendan hoy que los niños aprendan a pedir ayuda desde muy pequeños y a hacer compresiones hacia los diez o doce años. Una asignatura cívica en los últimos cursos de primaria y en la ESO encaja con esa edad.

Cómo lo hacen otros países

En Japón la preparación ante terremotos forma parte de la vida escolar. Cada 1 de septiembre, aniversario del gran terremoto de Kanto de 1923, el país celebra desde 1960 el Día de la Prevención de Desastres, y los colegios hacen simulacros a lo largo de todo el curso. La repetición persigue que cada alumno sepa dónde meterse y por dónde salir sin que nadie se lo recuerde.

En Estados Unidos, el 911 se enseña desde los primeros cursos como el número al que se llama cuando algo va mal, y varios estados han empezado a incluir la reanimación cardiopulmonar en la educación secundaria.

Sin coste ideológico

La discusión sobre Educación para la Ciudadanía giró durante años en torno a los valores que debía transmitir. Los primeros auxilios quedan fuera de esa pelea. Proteger, avisar y socorrer no dependen de ninguna ideología, y la educación cívica, tome la forma que tome en la ley definitiva, tiene ahí un contenido que cualquier familia aceptaría.