Emergencias en casa y en la escuela
En auxilio de la educación cívica
La asignatura anunciada en 2012 no ha llegado a existir como tal. La educación cívica pasa a ser tarea de todas las materias, y eso deja las emergencias en manos de los currículos que están por escribir.
El 10 de diciembre de 2013 el Boletín Oficial del Estado publicó la Ley Orgánica 8/2013, para la Mejora de la Calidad Educativa, la LOMCE. Con ella desaparece Educación para la Ciudadanía, la materia que había generado más polémica desde 2006. Lo que no aparece es la asignatura que el Ministerio de Educación anunció a comienzos de 2012 para sustituirla, Educación Cívica y Constitucional.
Qué hace la LOMCE con la educación cívica
La ley opta por otro camino. La educación cívica y constitucional se convierte en un elemento transversal que, según el texto, debe trabajarse en todas las áreas de primaria y en todas las materias de secundaria, junto con la comprensión lectora, la expresión oral y escrita o el emprendimiento. Como materia propia quedan dos asignaturas que las familias eligen como alternativa a la Religión: Valores Sociales y Cívicos en primaria y Valores Éticos en la ESO.
El resultado es que la educación cívica deja de tener horario fijo y un profesor responsable. Todo depende ahora de cómo se redacten los currículos básicos que el Gobierno debe aprobar en los próximos meses y de lo que cada comunidad autónoma añada después.
¿Y las emergencias?
La ley no dice nada de primeros auxilios ni de protección civil. La única referencia cercana es la que la Ley Orgánica de Educación ya contenía desde 2006 y que la reforma no toca: entre los objetivos de la primaria figura fomentar la educación vial y la prevención de los accidentes de tráfico.
Eso no cierra la puerta. Los currículos pueden incluir la autoprotección y los primeros auxilios dentro de Ciencias de la Naturaleza, de Educación Física o de la propia Valores Sociales y Cívicos, o como elemento transversal. Lo que la ley deja claro es que no habrá una asignatura dedicada a ello, y que si estos contenidos llegan al aula será porque alguien los ha escrito en el currículo y alguien se ha encargado de impartirlos.
Lo que ya se hace fuera
En Estados Unidos cualquier alumno sabe desde muy pequeño que ante una emergencia se marca el 911. En Japón los escolares practican durante todo el curso cómo protegerse en un terremoto y cómo evacuar el edificio, y lo hacen con tanta frecuencia que el gesto les sale solo. En Europa, varios países han incorporado ya la reanimación cardiopulmonar al horario escolar. Dinamarca la hizo obligatoria en primaria en 2005, y un estudio publicado este otoño en la revista JAMA muestra que entre 2001 y 2010 la proporción de paradas cardiacas en las que un testigo inició la reanimación pasó allí del 21 % al 45 %, mientras la supervivencia al mes se triplicaba. Ninguno de estos sistemas dedica muchas horas al asunto. Lo que tienen en común es que lo repiten cada año.
Lo que un escolar debería aprender
Los contenidos que suelen recomendar los servicios de urgencias para la escuela son sencillos y se adaptan bien a la edad:
- Con los más pequeños, todo a través del juego. No se enseña a un niño de seis años como a un adulto, y la dramatización de una llamada o de una evacuación funciona mejor que cualquier explicación.
- A quién llamar. El 112 atiende cualquier urgencia, es gratuito y conviene que el niño sepa decir dónde está y qué ha pasado.
- La reanimación cardiopulmonar, en el momento adecuado. A veces se dice que en otros países se enseña desde los cuatro o cinco años, pero las recomendaciones actuales del Consejo Europeo de Resucitación reservan esa edad para aprender a pedir ayuda y sitúan las compresiones hacia los diez o doce años.
- Protegerse a sí mismos. En un incendio, por ejemplo, antes de abrir una puerta cerrada hay que tocarla con el dorso de la mano: si quema, no se abre, se tapan las rendijas y se pide ayuda desde la ventana.
- Qué hacer en un terremoto, una inundación o un apagón, según los riesgos de cada zona.
Ninguno de estos puntos requiere material caro. Un maniquí de reanimación sirve para muchas clases y varios cursos, y un simulacro de evacuación bien hecho no cuesta nada.
Quién lo enseña
Para que esto funcione hace falta profesorado formado. Los servicios de emergencias, los bomberos, Cruz Roja y otras entidades llevan años dando charlas en colegios, pero una visita al año no sustituye a un contenido del currículo con objetivos y evaluación. La fórmula que mejor resultado da en otros países combina las dos cosas: profesores que imparten lo básico y profesionales que refuerzan con prácticas.
Lo que está por decidir
La LOMCE se implantará en las aulas de forma escalonada a partir del curso 2014-2015. Hasta entonces, el Ministerio y las comunidades tienen que escribir los currículos de cada etapa. Es ahí, y no en la ley, donde se decidirá si los alumnos españoles terminan la primaria sabiendo llamar al 112 y colocar de lado a una persona inconsciente. La educación cívica ya no tiene asignatura propia, pero sigue teniendo sitio en el aula si los currículos se lo dan.