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El plan de evacuación del aula, explicado a un niño

Un plan de evacuación cabe en cuatro preguntas que un niño puede repetir de memoria. Las respuestas cambian poco entre un colegio de Lima y uno de Madrid.

Para un adulto, un plan de evacuación es un plano con flechas verdes pegado junto a la puerta. Para un niño de primaria funciona mejor como cuatro preguntas: dónde me pongo mientras tiembla, por dónde salgo, dónde espero y quién se da cuenta si falto. Si sabe contestarlas en casa, sin mirar el plano, ya entendió lo que el simulacro intenta enseñarle.

En el Perú la pregunta no es teórica. El Instituto Geofísico del Perú publica cada sismo que registra en el país, y son varios por semana. Los colegios lo ensayan. En el simulacro nacional del 29 de mayo de 2026, coordinado por el Ministerio de Educación y el INDECI, participaron más de nueve millones de escolares de unas 87.000 instituciones, según la cifra difundida por el ministerio.

Mientras tiembla

En los simulacros escolares peruanos, el primer paso no es correr hacia la puerta. Los alumnos se ubican en las zonas seguras internas del aula, lejos de ventanas, estantes y objetos que puedan caer, y aplican la secuencia que se enseña en todo el país: agacharse con las rodillas en el suelo, protegerse la nuca y la cabeza con los brazos y quedarse así, sujetos, hasta que el movimiento termine.

Esas zonas no se improvisan. En cada colegio, la brigada de señalización y evacuación, formada por docentes y alumnos, identifica las zonas seguras internas y externas, marca las rutas y las prueba en los simulacros. A un niño basta con decirle algo más corto: en mi salón, mi sitio seguro está aquí, y me quedo agachado hasta que deje de moverse.

Por dónde salgo

Cuando el movimiento para y se da la señal, la clase sale en orden por la ruta marcada, caminando rápido y sin correr ni empujar. Las guías de las brigadas peruanas insisten en un detalle que los niños entienden enseguida: no se regresa al aula, porque pueden venir réplicas.

En España, donde la norma escolar de evacuación se escribió sobre todo pensando en incendios, las reglas de salida son muy parecidas. La orden ministerial de 1984 que regula la evacuación de los colegios, que consejerías como la de Castilla-La Mancha siguen publicando entre su normativa, pide un ejercicio cada año en los tres primeros meses del curso, con diez minutos como meta para vaciar el edificio. Los alumnos no recogen sus cosas, no usan el ascensor y, aunque hayan olvidado algo o crean que falta un compañero, no vuelven atrás. Primero sale la planta baja, y las de arriba esperan su turno junto a la escalera.

Para un niño, todo eso se resume en una frase: salgo con mi clase, por mi ruta, sin recoger mis cosas y sin volver.

Dónde espero

Afuera hay un lugar fijo: en el Perú, la zona segura externa, que suele estar en el patio o en un espacio abierto; en España, el punto de encuentro asignado a cada grupo. La regla no cambia de un país al otro. Se espera con el grupo y no se sale de ahí hasta que lo diga el responsable, aunque parezca que ya pasó todo.

Es la parte más difícil para un niño, porque afuera hay ruido, amigos de otras clases y padres que empiezan a llegar. Por eso conviene ensayarla en casa como una regla sin excepciones: aunque vea a mamá en la puerta, me quedo con mi profesor.

Quién se da cuenta si falto

En España, cada docente responde de los alumnos que tiene a su cargo, comprueba que su aula queda vacía y puede repartir tareas entre los alumnos, como cerrar ventanas o contar a los compañeros. En el Perú, los brigadistas registran a quien no haya evacuado y avisan al coordinador de gestión del riesgo del colegio, y entre las brigadas buscan a quien no aparezca.

Al niño le toca una parte pequeña y valiosa. Si en el punto de encuentro nota que falta un compañero, se lo dice al profesor. No va a buscarlo.

La conversación en casa

Una buena forma de comprobar lo aprendido es pedirle al niño que dibuje su salón: la puerta, las ventanas, su carpeta y el lugar donde se agacharía. Después, que marque con una flecha por dónde sale y dibuje el patio con el lugar donde espera su clase. Si duda en algún punto, es la pregunta que hay que llevar a la tutora en la próxima reunión de padres.