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Educación en emergencias para familias y escuelas

Emergencias en casa y en la escuela

Educación civil de emergencia como temario: cómo podría organizarse por riesgos

La nueva ley estatal de protección civil reconoce el valor de enseñar autoprotección en las escuelas. Convertir esa idea en temario exige ordenar los contenidos por riesgos y adaptarlos al territorio.

La Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil, entró en vigor el pasado 10 de enero, seis meses después de su publicación en el BOE. Su preámbulo menciona expresamente la inclusión en los currículos escolares de contenidos sobre autoprotección y primeros auxilios, y la presenta como uno de los instrumentos de prevención con más alcance. El articulado crea además un Fondo de Prevención de Emergencias, gestionado por el Ministerio del Interior, que entre otras actividades puede financiar programas de educación para la prevención en centros escolares.

La LOMCE, por su parte, incorporó la protección ante emergencias y catástrofes a los elementos transversales de Primaria, Secundaria y Bachillerato. La idea está en las leyes. Lo que no existe todavía es un temario común que diga qué se enseña y en qué orden.

Un temario ordenado por riesgos

Una forma sensata de organizarlo es partir de las emergencias reales y no de las disciplinas. Cada bloque respondería a una pregunta sencilla: qué puede pasar y qué hago.

  1. Avisar. El 112 como número único en toda la Unión Europea, gratuito y operativo aunque el móvil no tenga saldo. Qué datos dar, empezando por el lugar exacto, y por qué no colgar hasta que lo diga el operador.
  2. La casa. Incendios en la cocina, fugas de gas, riesgos eléctricos, intoxicaciones con productos de limpieza o medicamentos. Qué hacer si hay humo y por qué no se usa el ascensor.
  3. Los riesgos naturales. Inundaciones y crecidas, con una norma que salva vidas: nunca cruzar a pie ni en coche una calle, un vado o un paso inundado. Terremotos, con la pauta de agacharse, cubrirse y agarrarse. Olas de calor e incendios forestales.
  4. La movilidad. Normas del peatón y del ciclista, uso del cinturón y de los sistemas de retención infantil, y cómo actuar si se presencia un accidente.
  5. Los primeros auxilios. La secuencia proteger, avisar y socorrer, la posición lateral de seguridad, el atragantamiento, las hemorragias y, desde el final de Primaria, la reanimación cardiopulmonar con desfibrilador.

Adaptarlo al territorio

El orden de los bloques puede ser común. El peso de cada uno, no. Un colegio de Murcia o de Granada, en zonas de mayor peligrosidad sísmica, necesita más horas de terremotos que uno de Galicia. Uno en la costa mediterránea debe dedicar tiempo a las lluvias torrenciales de otoño, y uno rodeado de monte, a los incendios forestales. Suecia, por ejemplo, adapta su formación escolar a los lagos y al hielo.

Práctica y continuidad

Un temario de emergencias pierde casi todo su valor si se queda en la pizarra. Cada bloque necesita su parte práctica: una llamada simulada al 112, un simulacro de evacuación distinto del habitual, un maniquí para comprimir. También necesita volver cada curso, porque lo que se practica una sola vez se olvida en pocos meses.

Los planes de protección civil de las comunidades autónomas y los servicios de emergencias locales pueden aportar formadores y escenarios reales. Coordinar a educación y a protección civil es la tarea pendiente que la nueva ley deja abierta.