La formación en emergencias en Suecia: primeros auxilios, reanimación y seguridad en el agua
Suecia enseña a sus escolares a nadar, a sacar a alguien del agua en verano y en invierno y a reanimar a una persona en parada. Todo cabe en una sola asignatura, la de educación física y salud.
Entre los países europeos que enseñan emergencias en la escuela, Suecia llama la atención por una razón concreta: su currículo adapta la formación a los riesgos reales del país. Es un territorio con unos cien mil lagos, inviernos largos con hielo y una costumbre muy extendida de pasar el tiempo libre al aire libre. La escuela obligatoria responde a eso desde los primeros cursos.
Una asignatura, tres tramos
El plan de estudios de la escuela obligatoria sueca, conocido como Lgr11 y en vigor desde 2011, lo publica la Agencia Nacional de Educación (Skolverket). Los contenidos de emergencias se concentran en la asignatura de educación física y salud (idrott och hälsa) y se reparten en tres tramos de tres cursos cada uno.
En los cursos 1 a 3 los niños juegan y se mueven en el agua, aprenden a mantener el equilibrio, a flotar y a nadar boca abajo y boca arriba. El objetivo es que el agua deje de ser un medio extraño.
Al terminar el curso 6 el alumno debe ser capaz de nadar 200 metros, 50 de ellos de espaldas, y de afrontar situaciones de emergencia junto al agua con material de ayuda en distintas épocas del año. Es el mismo requisito para aprobar con la nota más baja o con la más alta.
En los cursos 7 a 9 entran los primeros auxilios y la reanimación cardiopulmonar, las normas de conducta en el agua y la seguridad sobre el hielo en invierno, y el rescate con medios alternativos. La idea que se enseña es la del brazo extendido: ayudar desde la orilla con una pértiga, una cuerda o una prenda, en lugar de lanzarse al agua y convertirse en la segunda víctima.
Conviene aclarar un malentendido frecuente en textos en español sobre el sistema sueco. Cuando el currículo habla de los cursos 7 a 9 se refiere a los tres últimos años de la escuela obligatoria, con alumnos de unos 13 a 15 años, y no a niños de 7 a 9 años de edad.
Riesgo local, formación local
La natación figura dentro de un bloque más amplio sobre vida al aire libre, en un país donde el derecho de acceso público a la naturaleza (allemansrätten) permite caminar, remar o acampar en casi cualquier terreno. La escuela anima a los alumnos a disfrutar de lagos y bosques y, al mismo tiempo, les enseña a reconocer los riesgos y a actuar si algo sale mal. Una actividad sin la otra tendría poco sentido.
Suecia no es un caso aislado en el norte de Europa. Noruega incluyó los primeros auxilios en la enseñanza primaria en 1961, y Dinamarca hizo obligatorio enseñar reanimación en los colegios en 2005.
Una idea que viaja bien
Lo más útil del modelo sueco para otros países es el criterio, más que el temario concreto. Un currículo de emergencias pensado para Suecia pone el hielo y los lagos en primer plano. Uno pensado para España tendría que mirar a la costa, donde cada verano se producen ahogamientos, a los terremotos del sureste peninsular, a las crecidas repentinas de ramblas y barrancos o a los incendios forestales. La reanimación cardiopulmonar sirve en todas partes. El resto depende de lo que amenaza a cada comunidad, y ahí la escuela puede empezar por preguntarse qué riesgos tiene alrededor.