Emergencias en casa y en la escuela
La mochila de emergencia: qué lleva, cuánto cuesta y cómo pagarla
Defensa Civil pide tener una mochila por cada dos personas, lista para las primeras 24 horas después de un sismo. Se puede completar en tres o cuatro sueldos y basta con abrirla dos veces al año.
En Perú, Defensa Civil llama combo de la supervivencia a dos cosas que cada hogar debería tener listas antes de un sismo. Una es la mochila para emergencias, pensada para las primeras 24 horas y que sale de casa con quien evacúa; INDECI recomienda una por cada dos personas y un peso total de unos ocho kilos. La otra es una caja de reserva que se queda en un lugar seco y cubre del segundo al cuarto día.
INDECI convoca cada año varios simulacros nacionales, y el tercero de 2026 está fijado para el martes 13 de octubre a las ocho de la noche. En el ejercicio ante sismo, tras dos minutos en la zona segura, se sale al punto de reunión con la mochila a cuestas, si la hay.
Qué lleva
El tríptico de INDECI la ordena por grupos, con casillas para marcar lo que ya se tiene y anotar cuándo vence cada alimento:
- Higiene: gel antibacterial, papel higiénico, una toalla de mano y cara, paños húmedos.
- Botiquín: alcohol etílico, gasa estéril, esparadrapo, vendas adhesivas y elásticas, crema antibiótica, los medicamentos de cada uno y un manual de primeros auxilios.
- Abrigo: manta polar y calzado.
- Alimentos: agua sin gas en botellas de medio litro, barras de cereal, comida enlatada y chocolate.
- Efectivo, mejor en monedas.
- Comunicación: linterna, radio portátil, pilas de repuesto, silbato, una agenda con teléfonos de emergencia y algo con que escribir.
- Diversos: bolsas resistentes, cuchilla multiuso, guantes de trabajo, cuerda, encendedor, plástico para suelo o techo, cinta adhesiva, mascarillas, fotocopias del DNI y de los seguros, un duplicado de las llaves y gafas de repuesto.
Con un bebé en casa se añaden leche en polvo, biberón y pañales; con una persona mayor, su medicación y ropa de cambio; con un perro, comida y correa.
En la agenda van la policía (105), los bomberos (116), Defensa Civil (115) y el SAMU (106), y también el 119, el buzón de voz gratuito del Ministerio de Transportes y Comunicaciones para cuando las líneas se saturan: 119, 1 y el celular acordado para grabar; 119, 2 y ese número para escuchar.
Cuánto cuesta y por qué no hace falta pagarla de golpe
INDECI insiste en que no hace falta estrenar mochila: sirve una usada en buen estado, un maletín pequeño o un bolso con cierre. El agua, las latas, el papel y el gel son baratos y entran con la compra de la semana; la radio, una linterna que aguante, el botiquín completo y la manta polar se llevan casi todo el gasto. Las mochilas ya armadas que venden algunas cadenas de Lima conviene cotejarlas con el tríptico: ningún kit trae los medicamentos ni los documentos de cada familia, y algunos cambian la manta polar por una térmica de aluminio.
Comprada entera en una tarde, la cuenta pesa en cualquier mes. Repartida en cuatro sueldos apenas se nota. Con el primero, lo que se encuentra en la bodega: agua, latas, barras, gel, papel, bolsas, silbato y las fotocopias. Con el segundo, la linterna, la radio y las pilas. Con el tercero, el botiquín. Con el cuarto, la manta, los guantes, la cuerda y la cuchilla.
Si se paga con un préstamo, la fecha la marca el sueldo
Hay familias que prefieren tenerla completa de una vez, a menudo después de un temblor que las pilló sin nada. Un préstamo pequeño de pago único puede cubrirlo, y lo que decide si sale bien es una fecha. El plazo lo escoge quien lo pide, entre una semana y un mes, y se devuelve todo junto. Si el pago vence el día 25 y el sueldo entra el 30, durante cinco días la deuda está ahí y el dinero para saldarla todavía no. La salida habitual es pedir otro préstamo para cubrir el primero, y así uno pequeño se convierte en dos.
Por eso el calendario de cobro se mira antes que el importe. Los préstamos online de este tipo dejan elegir los días: quien cobra a fin de mes busca un plazo que venza dos o tres días después, y quien cobra por quincenas, la quincena capaz de soportar el pago entero. Se pide solo lo que ese sueldo concreto puede devolver completo con el alquiler, la comida y lo del colegio ya pagados; si la cuenta solo cuadra dejando una parte para el mes siguiente, la cantidad es demasiado alta.
Antes de firmar hay dos cifras que comparar: el total que se devuelve en soles y la TCEA, la tasa de costo efectivo anual. El reglamento de conducta de mercado de la SBS la define como la tasa que permite comparar el costo total de un crédito, con intereses, comisiones y gastos incluidos, y pide a las entidades que supervisa incluirla en la hoja resumen del contrato junto a un cronograma con la fecha de pago. A cualquier prestamista se le pueden pedir esas cifras por escrito, y la fecha del cronograma tiene que ser la que se eligió.
Pedir prestado porque ya falta el dinero del alquiler o de la comida es otro asunto, y nada de lo anterior sirve para ese caso. La mochila hecha pieza a pieza, con cada sueldo, no necesita ningún préstamo.
Marzo pesa el doble
El año escolar empieza en marzo, con la lista de útiles, los uniformes y, en los colegios privados, la matrícula. Meter la mochila en ese mes es mala idea. Quien trabaja en planilla cobra la gratificación de diciembre en la primera quincena de ese mes, buen momento para las piezas caras. Quien no la cobra puede empezar ahora y terminar antes del verano.
Abrirla cada seis meses
INDECI pide renovar lo que caduca mientras la mochila está guardada. Una revisión cada seis meses basta para cambiar el agua, las latas, las barras y los medicamentos antes de que venzan y para probar la linterna y la radio. También cambia la familia: la ropa de un niño se le queda pequeña, un bebé deja los pañales, alguien cambia de número. Octubre y abril son fechas cómodas, lejos del gasto de marzo.
El simulacro, con la mochila
La noche del simulacro conviene que cada niño sepa dónde está la mochila y quién la lleva, y que un adulto compruebe si encuentra la linterna a oscuras sin vaciarla. Minutos después del sismo simulado llegan al celular, por el SISMATE, las alertas de tsunami y de aluvión donde corresponda. Lo que debe hacer un escolar mientras tiembla está en qué hacer durante un terremoto; la mochila es lo que le acompaña después.